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De cómo se pasa de ser
propietario y amante de una raza de perros a ser
criador es todo un mundo, en el que cada uno tiene
una experiencia y trayectoria que contar, pero
lo que sí tengo claro es que lo que te
lleva a dar ese paso no es, ni debe ser, el puro
interés económico o el considerar
que lo que uno tiene entre manos son "simples
animales". Cuando se ha criado y convivido
con un Perro de Agua Español se alcanza
a valorar el sentido de la frase "el perro
es el |
| mejor amigo del
hombre", y es cuando uno empieza a considerar
los valores tanto físicos como psicológicos
de este "animal", que a veces tiene
más rasgos de humanidad que muchas personas;
es en ese momento en el que se empieza a valorar
la posibilidad, si te lo puedes permitir, de mejorar
o más bien aportar algo a una raza de perros
que no tiene igual ni comparación en el
mundo |
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INICIO
De siempre me había fascinado el mundo
de los perros pero no tenía por decidir
mi raza. Recuerdo en mi niñez cuando visitaba
al abuelo y tío de mi mujer, que eran pastores,
a un perro lanudo de color negro y por supuesto
siendo negro su nombre no podía ser otro
que "Moro". Recuerdo que ellos me decían
que era sus pies y sus manos; desde aquellos momentos
sentí una enorme curiosidad por "Moro"
y al cabo del tiempo ojeaba todos los libros de
perros que podía para ver si encontraba
algo de él, pero para mi sorpresa no encontré
nada y de este modo fue aumentando mi curiosidad.
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Empecé a fijarme
más en los pastores y gente del campo y
pude observar la variedad de colores y lo inteligente
de la raza, hablando con ellos; desde ese momento
pensé que era mi perro ideal. Así
pasaron los años hasta que por fín
hablé con un amigo, "Paco", y
él me dijo que me podía recoger
en la finca "La Fantasía",
un ejemplar de este tipo de perro.
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| De
esta manera llega a mis manos una bolita de lanas
blancas al que unas amigas le pusieron de nombre
"Topacio". Yo estaba como loco con
mi perrita y cuando al tiempo salió el
celo la cubrí con un perro que me había
impresionado, llamado "Imperio". Cuando
nació la camada eran seis, y yo me quedé
con un cachorrito chocolate al que le puse de
nombre "Alamo". Esa camada, por
ser mi primera y no tener mucha experiencia me
la tramitó un gran amigo, "Pepe",
y es por eso por lo que mi "Alamo" lleva
el afijo "de los Cadetes", propiedad
de mis buenos amigos "Pepe y Vicente". |
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